Jaime Sabines nos habla
de los oficios del cuerpo en el cine. La voz poética dice haberlos visto en el cine: lugar de mutaciones, sala de partos, polea que nos levanta y nos desciende a sí mismos.
Un amor distinto sucede en el cine. Un amor doble: Amor al cuerpo que nos acompaña, y amor al movimiento que nos hace reales las imágenes de los otros cuerpos que han dejado de ser sombras.
Amor doble, erotismo luminoso: todo es movimiento en la sala de cine.
Los cuerpos que aparecen el poema se mueven, encuentran otra vida
que los pinta y refleja en la pantalla.
El poema de Sabines es un homenaje al amor que el cine nos permite. Nos habla de los largometrajes que suceden en los pabellones del cuerpo.
En la colección Entre Voces, del Fondo de Cultura Económica, podremos encontrar este poema.
La voz poética cree
saber lo que
Las muchachas ofrecen en las salas oscuras
Tal vez la luminosa ofrenda sucede en un ritual que inventa lo que sucede en la pantalla.
sus senos a las manos
Son casi soles y los amantes se enceguecen.
y abren la boca a la caricia húmeda
porque en el cine todo es acuático, para eso son los brazos y las manos. Braceamos cuerpos en sala oscura.
y separan los muslos para invisibles sátiros…
bajo la banda sonora que tiembla, y enseña el amor.
Las muchachas ofrecen en las salas oscuras
Tal vez la luminosa ofrenda sucede en un ritual que inventa lo que sucede en la pantalla.
sus senos a las manos
Son casi soles y los amantes se enceguecen.
y abren la boca a la caricia húmeda
porque en el cine todo es acuático, para eso son los brazos y las manos. Braceamos cuerpos en sala oscura.
y separan los muslos para invisibles sátiros…
bajo la banda sonora que tiembla, y enseña el amor.
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