EL RITMO DE LA IMAGEN
La imagen literaria goza de ritmo, ese
es su movimiento. El asunto no sólo la métrica, la rima, también es definitivo
el ritmo, pues no depende de una forma determinada. El ritmo no es exclusivo de
la poesía, todas las formas literarias lo tienen. Está determinado también por
el estilo del autor. El ritmo está hecho de palabras, pausas, sonidos, énfasis
en alguna palabra o imagen determinada, el ritmo es parte de un efecto
consciente o inconsciente que tiene el autor. El ritmo está compuesto de
sintaxis, experiencia sinestésica, de la potencia imaginativa vivida por el
autor o el lector. Hay texto que generan sensaciones, estímulos, impresiones,
ilusiones sensitivas. Así como el cine con el movimiento rápido de los
fotogramas nos produce la impresión del movimiento, unido a nuestro defecto óptico.
Al
hablar de métrica no puedo dejar de vista la analogía con el metraje de una
película. Hay largometrajes, y cortometrajes. El metro como duración, medida,
recurso técnico. Un asunto formal que influye en las imágenes de la obra, y
sobre todo en su capacidad de acercarse al un espectador y aun lector. La forma
condiciona el contenido. La poesía con rima y la poesía con verso libre nos
pueden ofrecer interesantes efectos. Un largometraje por sí mismo ya es corto,
por si capacidad de síntesis, es como el poema. Un cuento, un poema pueden ser
leídos como largometrajes y cortometrajes. El asunto aquí es el tiempo, los
recursos narrativos, las imágenes, la contundencia pensada desde el tiempo. La
novela no alcanza a caber en estas analogías. Al ramificarse en tantas
posibilidades aparecen, deja a un lado la condensación por la distensión. La
novela se parece más a la historia.
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